“Cuarto Informe; Más Publicidad, Menos Medicinas”
Por Javier Zapata
El cuarto informe del gobernador de Nayarit, se presentó como un acto solemne de logros y promesas cumplidas, pero detrás del discurso se esconde una realidad que pocos se atreven a nombrar: la distancia entre lo prometido en campaña y lo realmente entregado al pueblo.
No se trata únicamente de cifras maquilladas o de propaganda oficial pagada con recursos públicos; se trata del mensaje implícito que el mandatario dirigió a quienes lo respaldaron económicamente en su carrera política; los empresarios que apostaron a su candidatura. Ese mismo sector que creyó en un proyecto transformador, hoy percibe con claridad que las promesas de certidumbre, desarrollo e impulso a la inversión quedaron en el aire.
La omisión en el informe de compromisos adquiridos con el empresariado no es casual; refleja el desgaste de un gobierno que llegó con el respaldo del pueblo y de ciertos sectores económicos, pero que ha priorizado una agenda de poder personal y partidista antes que un plan real de crecimiento.
Detrás de las luces, los escenarios y los aplausos se esconde un mensaje dirigido a quienes invirtieron y apoyaron en su campaña, aunados los que esperan se cumplan los compromisos de campaña, los empresarios que apostaron recursos y que hoy ven cómo las promesas de certeza, desarrollo y crecimiento económico quedaron en palabras huecas. La omisión de estos compromisos en el informe es un reflejo de un gobierno atrapado en su propio espejismo.
Más grave aún es el incumplimiento con la gente que lo llevó al poder. La garantía que prometieron de velar por los intereses del pueblo, se diluye frente a un escenario de desempleo creciente, inseguridad cotidiana, falta de servicios básicos y una deuda social que se incrementa año tras año. El discurso triunfalista contrasta con calles destruidas, hospitales sin medicamentos, y familias enteras que siguen esperando justicia y oportunidades.
El lado oscuro del cuarto informe es, en realidad, un espejo de la política de siempre; la de los compromisos selectivos. Mientras se protege a ciertos grupos de interés, se ignora a quienes realmente sostienen a Nayarit; su gente trabajadora, campesinos, comerciantes, jóvenes y mujeres que no encuentran respuestas en un gobierno atrapado entre la simulación y los favores políticos.
El gobernador podrá presumir escenarios y cifras, pero el pueblo ya interpreta el silencio y las omisiones como lo que son; un recordatorio de que, una vez más, la voluntad popular fue utilizada como escalera para llegar al poder, y que los intereses del pueblo quedaron relegados al último lugar de la agenda.
Mientras tanto, el pueblo, verdadero responsable de su llegada al poder, sigue esperando. Se prometió velar por los intereses de la gente, pero la realidad es otra; hospitales sin medicamentos, colonias enteras con calles destruidas e intransitables, inseguridad sin control y un desempleo que golpea a miles de familias.
Los gastos millonarios en publicidad para difundir un informe maquillado bien podrían haberse destinado a comprar medicinas, reparar las calles de las colonias populares o atender necesidades urgentes. Pero una vez más se priorizó la imagen sobre las soluciones.
“Millones gastados en propaganda, mientras hospitales siguen sin medicamentos, colonias sin calles dignas y el informe convertido en pasarela de políticos”.
Más aún, el informe terminó convertido en una pasarela para políticos de alto rango, un desfile de figuras que vinieron a respaldar al mandatario, como si el acto fuera más un evento de promoción personal y partidista que una rendición de cuentas verdadera.
El lado oscuro de este cuarto informe no es un secreto; es el recordatorio de que el poder se ejerce para unos cuantos, mientras el pueblo carga con el abandono y la constante simulación.
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